Grecia ha dicho NO y Varoufakis ha dicho adiós

Grecia ha dicho “NO”. Bueno pues… Según. Según a quien prestemos atención ha dicho un “no” claro, o ha dicho un “no sé” o “paso”. Lo que sí que está muy claro es que Grecia no ha gritado NO, por mucho que El Mundo diga lo contrario.

Los resultados de ayer son bastante fáciles:

  • De los votos emitidos, el NO ha obtenido el 61,3%.
  • De los votos emitidos, el SI ha obtenido el 38.7%
  • La abstención ha alcanzado el 38.5%.

Echemos un vistazo a los resultados. Lo primero que se observa es que el “grito” de Grecia ha sido más bien un gritito, un chillidito contenido, un “no” con la boca pequeña mientras con la grande no sabía qué decir, porque puestos los resultados sobre el 100% de los votantes, la abstención ha ganado frente a las otras dos opciones: Un 38.5% de la población con derecho a voto no votó. Lo que ha sido presentado como un gran éxito de Alexis Tsipras y Yanis Varoufakis (Syriza) ha sido más bien el resultado del viaje a la miseria emprendido por Grecia ya hace años.

Pero vamos a volver sobre los resultados un momento, porque es muy importante. El referendum fue planteado en términos muy ambiguos y confusos, populistas, oportunistas y demás, pero en todo caso trasladaba una idea clara: Tras la semana de corralito, ¿queréis más corralito? ¿Queréis incluso más que corralito, corralón? ¿Estáis dispuestos a un Grexit o que vuestras vidas las dirija Putin o hacemos un esfuerzo, y en vez de reabrir televisiones públicas que sólo son gasto, las cerramos, nos apretamos el cinturón y empezamos a producir y a aportarles algo a nuestros vecinos europeos? Y fueron los griegos y dijeron: Pues pasamos de opinar… ¿Eh? Sí, en serio. Esto es lo que ha sucedido. Que ante una pregunta trascendente como pocas, los griegos (esos que inventaron la democracia, la demagogia y de paso también la tiranía) dijeron: Lo hemos inventado todo nosotros, así que nos da igual. Podremos con lo que nos echen… 

Grecia no es un país desarrollado

Es cierto que los resultados del referendum no tiene ni porque ser representativos de lo que la población en su conjunto opina. El conocido caso de Shatzifotiadis arroja luz sobre esta cuestión con una declaración bien ilustrativa cuando afirma que vive a 80 KILÓMETROS del colegio electoral hasta el que debería desplazarse para poder votar. Con estas condiciones, no es difícil entender que una parte muy significativa de la población ha podido quedar excluida del referendum.

Pero que nadie malinterprete lo que estoy diciendo: Ha salido un No en las urnas, pero no quiere decir más que eso, porque aún seguimos viendo a Grecia como un socio de la Unión Europea, cuando lo cierto es que Grecia es desde hace mucho tiempo un país no desarrollado. Grecia, de hecho, ya en 2012, fue rebajada a “mercado emergente” por su insignificante peso dentro de los mercados desarrollados. Algo a lo que en Forbes se oponían, porque emergente significa tener futuro y Grecia a todas luces ya entonces no lo tenía.

Grecia no es uno del club, y no se siente como uno del club. Partiendo de esta premisa, y añadiendo también al cazo una habilidad lectora sólo ligeramente mejor que la de Turquía, se entiende mucho más fácilmente el resultado del referendum y la fiesta que le siguió.

Yanis Varufakis – Minister No More

En medio de tantos éxitos cosechados como los próximos que se avecinan, esa parte podemita del pueblo griego celebraba ayer la victoria del “NO” como si de la victoria del mundial de fútbol se tratase mientras Yanis Varoufakis, el de la falsa sonrisa, dimitía con un post en su blog abandonando a sus ciudadanos a su suerte tras haberlos sumido en el negro agujero de la miseria.

¡Han dicho NO a Europa, a los malvados terroristas europeos! Ahí es nada la proeza. Como si fueran españoles de otras décadas cuando salíamos a decir NO a ETA. Igual. Terroristas malvados, los europeos, que les vamos a mandar ayuda humanitaria para que no desfallezcan de tanta libertad y prosperidad como disfrutan en su amada Grecia mientras miran de encomendarse a Putin.

Grecia, que inventó la democracia, que dio nombre a “Europa” y al “Euro”, que incluso sirvió de inspiración para el símbolo de su moneda, ha inventado también un nuevo concepto: El país en vías de subdesarrollo. ¡Impresionante!

Actualizado: Euclid Tsakalotos, el economista que adora al Ché, ha tomado el relevo de Varoufakis. El español, a pesar de todo, traza su perfil desde el buenismo y la moderación.

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