AfD, Podemos, el Frente Nacional: El ascenso del populismo y la crisis de los refugiados

No es casual lo que está pasando en Europa. Y si queréis una historia de conspiraciones podría decir que los grandes poderes están interesados en cambiar el orden del mundo. Al fin y al cabo las economías tradicionales llevan décadas invirtiendo en las emergentes. Pero este no es un blog de conspiraciones, sino de realidades políticas y sociales.

Tras los extremismos del siglo pasado, Europa se enrocó en el centrismo por la paz social. Un permanente no incordiar demasiado para que nadie se moleste como life motiv del drama de una civilización en decadencia.

El sueño de una noche de verano donde los amores florecen bajo la lluvia estival de la tolerancia, se convierte en la calima que asfixia los valores y las ideologías y anula la voluntad del individuo en pro de un pensamiento único global donde todo yace desdibujado entre el polvo suspendido de las antiguas fronteras: El proceso de reconstrucción global lo requiere. El mayor flujo comercial ruso tiene lugar con Europa, y quizás sea un gasoducto el que inicie el fin de la división de la península coreana. Después de todo, le compramos petróleo a los mismos países que financian el terrorismo que atenta contra nosotros. Y así con todo.

El auge de AfD en Alemania o el Frente Nacional en Francia no son accidentes, sino respuestas a los problemas sin resolver que los ciudadanos perciben enquistados en sus sociedades. Lo mismo pasa con el podemismo español. Lo que los radicales del centrismo llaman populismo no es sino la respuesta de esa parte de la sociedad que no se resigna a que todo sea igual y todo dé lo mismo. Una respuesta viciada por la ignorancia y la demagogia, pero una respuesta inevitable.

En Alemania, Angela Merkel ha recibido un severo tirón de orejas de manos de la extrema derecha. ¿A quién que conozca el interior del país le puede sorprender? Un país que 50 años después del holocausto judío, vuelve a tener auténticos guetos. Un país de minijobs. Un país donde gran parte de la sociedad no sabe ni se espera que llegue a saber un correcto alemán en su vida, y hablan eso que llaman dialectos. Un país donde sus dirigentes, en medio de todo este clima, se dedican a rescatar a Grecia una vez, dos veces, ene veces. Y un país cuya canciller es vitoreada por todos los refugiados. Esos que lo mismo practican ablaciones, que imponen burkas o son cristianos y se ven conviviendo en el campamento, por primera vez en sus vidas, conviviendo; y claro, acaban a tortas cada día. Esos mismos que no es que no recuerden lo que es vivir en democracia, es que ni saben lo que es.

La Unión Europea está siendo muy dura con los refugiados. ¡Qué mala es la Unión Europea! La Unión Europea es el primer donante de ayuda humanitaria y al desarrollo del mundo. Más del 50% de la totalidad de la ayuda institucional que se mueve a nivel global de estas características proviene de la Unión Europea. Pero la Unión Europea no puede acoger a todo el que quiera por la simple razón de que lo quiera. Por mucho que vitoreen a Merkel cuando recorren el camino hacia Europa.

Hay por ahí un cartelito de esos que circulan por Internet, que bajo el hashtag #refugeeswelcome dice que en España tenemos mucho espacio para acoger a refugiados porque hay 3 millones de viviendas vacías. Lo que no dice el cartel es que aun cuando pudiéramos estar seguros de que nuestros nuevos vecinos hubiesen entendido y estuviesen dispuestos a aceptar nuestro ordenamiento jurídico y nuestros valores, no hay 3 millones de puestos de trabajo en España. ¡Ojalá los hubiera!

#refugeeswelcom

El cartel, que no tiene desperdicio, sigue diciendo: 500.000 de nuestros jóvenes han emigrado y queremos que los traten bien. Mezclando churras con merinas no se obtiene ni lana ni leche. Los “nuestros” van al extranjero a buscar trabajo, con todos sus papeles debajo del brazo. No son refugiados de ninguna guerra. La gente debería ver Casablanca de nuevo, porque creo que muchos se han debido de quedar con la idea de que aquella gente que pasaba meses en la localidad marroquí lo hacía por turismo. Ese recuadro sobra. Y más o menos los demás por fallos igualmente complicados de desmontar.

¿ISIS en un bote? Ellos vienen en avión, con pasaportes falsos y dinero. ¿Ellos vienen en avión? Ellos viven – no vienen-, muchas veces durante años, entre nosotros. Y eso del dinero debe de ser otro chiste: Sí, los terroristas suicidas millonarios estos del ISIS… ¡Tiene tela la payasada!

En fin, no le dedicaré más tiempo al cartelito de marras para mentes débiles. Pero sí diré una cosa más, ya para ir cerrando el post: Tomen nota de cómo se hacen las cosas en las grandes potencias mundiales. Ante el auge de los extremismos, los moderados se unen. Por eso, con todos sus defectos, que los tienen, ellos son grandes países. Los grandes países se caracterizan, entre otras cosas, porque los líderes de un color construyen sobre lo hecho por los gobiernos anteriores aunque sean proyectos distintos. Los países tercermundistas, en cambio, porque cada nuevo jefecillo quiere abolir todo rastro de lo hecho por el anterior. Cada cual saque sus conclusiones sobre líderes, jefecillos y proyectos de futuro.

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