Fichajes electorales: Daniel Lacalle por Esperanza Aguirre

Hubiera sido mejor que fuera “Daniel Lacalle por el Partido Popular”, pero a cada uno lo suyo. El fichaje, más emérito me imagino y me temo que operativo, es por Esperanza no por Mariano; y la purga en el Partido Popular de la comunidad de Madrid ya ha comenzado. A Esperanza Aguirre la han movido al ayuntamiento con una doble finalidad:

Intentar ganar la capital que sin ella estaba perdida y aprovechar la oportunidad para purgar a tanto libertario del PP de Aguirre, de esos que tanto molestan a Mariano. Y esto vaya con especial cariño para todos los revisan posts antiguos en busca de confirmaciones sobre mi persona (¿Y es, es…? Sí, soy, soy): Gente que se empeña en hacer un partido de mínimos en vez de máximos, gente que expulsa a gente porque le sobran votos. Esa gente.

Pero Mariano no es así, del todo. Ha tenido el acierto de colocar a Esperanza Aguirre para el ayuntamiento; y como no, Cifuentes para la comunidad, para seguir limpiando el partido. No, no me malinterpreten. No tengo nada en contra de Dña Cristina, es más me parece de lo más limpio y honesto que hay en el PP actual; pero no descubriré nada nuevo si les digo que con Cristina Cifuentes tiene un perfil muy distinto a Dña Esperanza. Y que conste que en algunas cosas puede que hasta mejor, porque la Aguirre temperamental, cual miura sobre periodistas y cualquiera que le lleve la contraria, recuerda a veces a aquel Fraga que entraba en tromba sobre los temas como un elefante que avanza decidido por una cacharrería; y en esto la señora Cifuentes es mucho más templada, lo cual puede ser algo más aburrido, pero también gana uno en tranquilidad.

La jugada, por otra parte, es muy del estilo de Mariano: Poner a Esperanza en la picota. Si gana Esperanza, se apuntará el tanto y seguirá la estela esperancista, soltando de aquí a las elecciones algunas frases libertarias y algún que otro regalo para los oídos de los electores decepcionados. Si pierde, justificará su arrinconamiento. Gran jugada, Mariano.

El problema, como ya dije en su momento, es la credibilidad. La cuestión a estas alturas, y es algo que el PP no parece entender, no es que la economía no vaya bien, o que pudiera ir peor, o que haya brotes verdes o no los haya. La cuestión es que el PP alzó su victoria sobre la esperanza de una regeneración completa de la vida pública. Un saneamiento de las cuentas y las instituciones. Una promesa de sacrificio compartido, pero que llevaría no sólo a la derrota de la crisis y la superación del lastre de la herencia económica del zapaterismo; sino además a una España que aspirase a ser grande, una gran potencia mundial. Y lo que se ha visto ha sido un incumplimiento masivo del programa y las promesas electorales del Partido Popular aderezado con el fantasma de una corrupción galopante. Y sí, digo bien: Fantasma. Porque los juicios del célebre Gürtel aún empiezan ahora. Veremos en qué queda. Que con estas instrucciones milenarias, pareciera ya que media España sea corrupta, y aunque las elecciones andaluzas parezcan corroborarlo, no tenemos porqué asumir que sea extrapolable.

¿Que hay brotes verdes? Los hay; pero jugar de esta manera con las esperanzas de toda la gente decente de España que estaba dispuesta a apretarse los cinturones lo que hiciera falta para sacar al país del agujero, tiene premio. Y el premio es la falta absoluta de confianza en Mariano Rajoy y en todo lo que de él venga.

Mientras el PSOE seguía regenerándose con su spin-up podemita, que cae en picado en índices de audiencia, todo lo que turbaba la paz de espíritu, el buen puro de Mariano, es un tal Albert Rivera: La gran esperanza blanca de un número cada vez mayor de españoles. De ahí que la artillería popular apuntase a Ciudadanos.

Lo malo es que ahora Esperanza Aguirre ha hecho una declaración de principios con nombre propio: Daniel Lacalle. Así que ya son dos las preocupaciones de Mariano. La una, Ciudadanos, la otra que Esperanza gane el ayuntamiento tan a su manera como siempre, o más; porque se ve Mariano diciendo cosas…. Como que hay que bajar impuestos, o que hay que recortar burocracia (imagínense eso en el año en que se ha hecho un ofensiva por el voto tan audaz como original: Convocatoria masiva de plazas públicas). Mariano suda. Se masca la tragedia; y con razón.

Porque el caso no es que Mariano le cueste decir lo que crea que hay que decir para ganar unas elecciones. El caso es que lo que le toque decir sea lo mismo que ya dijo y no cumplió…. Ese es el caso. Que la gente te es muy mala Mariano, te es muy mala. Y a Susanita la han elegido porque reparte; pero ahora mismo mientras toda España tiene claro que Andalucía la macro-red clientelar de los ERE y los cursos de formación repartía dinero, en el Partido Popular la gente piensa que se lo ha quedado todo un tal Bárcenas y quizás unos cuantos jerifaltes más. Yo que tu, Mariano, ponía el ventilador a funcionar a tope. Pero a tope. Contra tu partido. Cuantos más corruptos se vean, más repartido se percibirá el pastel…. Quizás así te salves…

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