Las prisas no son buenas consejeras

Créanme si les digo que me encantaría que Mariano Rajoy empezase a gobernar hoy mismo; pero las cosas no funcionan así.

Podemos discutir de la conveniencia de tener unos plazos tan dilatados en el tiempo para traspasar el poder. Y podemos discutirlo y a la vez recordar que cuando el Mr. Obama llegó a la Casa Blanca se produjo un compás de espera de 2 MESES largos desde que ganó las elecciones el 4 de noviembre de 2008 hasta el 8 de enero de 2012 en que fue proclama presidente por el  Colegio Electoral y aún hubo que esperar 12 días más hasta el 20 de enero para que tomara posesión del cargo. Y conviene recordar que ya para entonces la Bolsa de NY se había pegado fuertes batacazos. Bear Stearns había sido liquidado en mercado abierto y Lehman Brothers se habían declarado oficialmente en bancarrota (15 de septiembre de 2008).

No trato aquí de minimizar la gravedad de la situación actual. Para nada. Ni siquiera digo que esté bien que estos plazos sean tan largos. Todo lo contrario a mí me gustaría que fueran sustancialmente más cortos. Lo que discuto es la conveniencia de tomar medidas a ciegas, de precipitarse en la toma de decisiones y en los anuncios oficiales. ¿Anuncios sobre qué y en base a qué cuando aún no sabes con exactitud cuán hondo es el agujero? Que quede muy claro por si algunos no lo tienen claro aún que la  economía española camina aturdida por una cuerda floja a 100 metros de altura  y sin red.

Precisamente por eso, no se trata de hacer movimientos bruscos. Se trata, al contrario, de moverse con sentido común, con tino. Y créanme, nuestra economía no está para acrobacias de las que se gastan los del Circo del Sol. Necesitamos caminar pasito a pasito, despacito, bien, seguros, sin titubeos pero evitando los errores, porque tal como estamos el primer error puede ser el paso que precipite la caída. Y les repito por si no he sido suficientemente claro: Debajo no hay nada. No hay red que amortigüe la caída, no hay rescate, no hay Euro ni Unión Europea. Lo único que hay tras la caída es una larguísima convalecencia en la que podríamos oír algo tal que: “siempre supimos que Europa se acaba en los Pirineos”…

A Mariano Rajoy creo que no hace falta decirle mucho porque ha demostrado ser un hombre paciente y tranquilo. Políticamente bastante frío. Así que no creo que nadie necesite decirle que no se precipite y no se deje arrastrar por las prisas mediáticas, ni siquiera por esos “mercados” de los que los comentaristas de todos los colores hablan como si fueran entelequias abstractas procedentes de otro planeta. Dudo mucho que los mercados fuesen a ganar confianza si el nuevo presidente de España se mostrase como un adolescente con las hormonas revolucionadas, incapaz de mantener la calma e imponer orden en la sala.

Lo que España necesita es un líder fuerte, con las ideas claras y con un programa de acción definido y sin vaivenes. No un pelele que se deje asustar por los mercados.

Mariano Rajoy lo que puede hacer de momento es:

  1. Mandar un mensaje de tranquilidad a la comunidad internacional explicando cuál es el sistema de traspaso de poderes. Y la comunidad internacional lo que tiene que hacer es mostrar el debido respeto institucional entendiéndolo como lo entiende cuando se trata de Obama o de cualquier otro.
  2. A medida que este traspase se vaya produciendo, empezar a trabajar desde el minuto cero.

A partir de aquí, todo lo que pueda agilizarse este traspaso me parecerá estupendo; pero tiene que quedar claro: Las prisas son malas consejeras. Vísteme despacio, decía alguien, que tengo prisa. Y que los mercados se muestren tan impacientes es normal y comprensible. Como no es ni una cosa ni la otra que los ciudadanos aceptemos que sean ellos quienes dirijan nuestra economía. España necesita más que nunca de un líder. Un líder con capacidad escuchar y tomar decisiones teniendo en cuenta a todos los actores de los distintos temas. Y si yo no recuerdo mal, nadie ha votado a los mercados para que lideren nuestra economía. A tal efecto hemos votado a Mariano Rajoy.

¿Traspaso cuanto antes? Sí, por supuesto. ¿Prisas, urgencias histéricas, radicalismos varios? No, gracias. De radicales e histéricos ya hemos ido servidos durante estos 7 años de zapaterismo.

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2 comentarios en “Las prisas no son buenas consejeras

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