El ambiguo concepto de la guerra

No hay nada más ambiguo y complicado que el concepto “guerra”. Quizás el concepto “España”, o el concepto “compromiso”, o el concepto “sostenibilidad”, o… Bueno, sí. Si aparece en un discurso zapateril cualquier concepto puede ser ambiguo y discutible. De hecho creo que, cuando pase el tiempo, la RAE acabará acuñando la expresión “discurso zapateril” para referirse a aquéllos monótonos, llenos de palabras redondas y muy sonoras que no dicen nada y donde nada está claro.

Pero lo cierto es que, centrándonos en el concepto “guerra” está claro que es ambiguo. Por ejemplo, si Aznar colabora con los aliados que van a derrocar a Saddam Hussein, mandando tropas para dar soporte médico a los heridos del conflicto es una guerra. Véase en las imágenes siguientes como toda esa gente lo tiene claro.

En ese caso, sí es una guerra. Hay que echarse a la calle y berrear mucho.  Abrir mucho la boca, que se oiga bien que uno está en contra. ¡A quién se le ocurre mandar ayuda humanitaria para los damnificados de una guerra! Basta ya de tanta violencia, ¡por Dios! Será por Alá, que estos en Dios no creen mucho…

Pero… Si España manda tropas a combatir, a pegar tiros… Los cazas españoles tienen autorización para atacar

Pues… Nada… No es guerra… Como tampoco es agresivo con el medio ambiente. Esto debe ser el concepto de “guerra sostenible” del que hablaba la Chacón… Porque claro, eso de ser liderados por un Premio Nobel de la Paz tiene un caché que lo flipas… Así no se lo pusieron ni a Marta Sánchez… Y es que a ver cuándo puede presumir el fascio de algo similar…

Mientras tanto,  mientras el PP es terrorista, y asesino, y Aznar el Mal, Obama ha empezado otra guerra. Y esta vez Zapatero se va a la guerra con los yankis. Ya no son malos ni son imperialistas, ni hacen guerras por petróleo, ahoras las hacen por el gas natural y, por alguna razón, eso no es tan grave. Ahora, los que se hincharon a sacar pecho de pacifistas, no sólo de Bardenes se alimentaron las manifestaciones (entonces todo el mundo tenía una moral superior a Aznar, todo el mundo), andan conjugando complicados verbos para conciliar el sueño. Algunos no tenemos ese problema. Tuvismo claro entonces dónde había que estar y qué había que hacer, y lo tenemos claro hoy. Igual que tenemos claro que aunque el año que viene, o dentro de dos, o de los que sean, tengamos un atentado en las calles que masacre a cientos de ciudadanos libres, no vamos a salir a vociferar en jauría “asesinos” a Zapatero y a todos los que hoy están en La Moncloa. Se nos caería la cara de vergüenza. Porque tenemos claro que las guerras no son conceptos discutibles, ni ambiguos. Son hechos muy amargos, muy dolorosos. Tragedias humanas que deben evitarse, pero que a veces tocan. Y son todas iguales. Todas suponen muerte y dolor.

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4 comentarios en “El ambiguo concepto de la guerra

  1. Lo malo de tener coherencia intelectual es que te hace aburrido. Ellos sí que saben. Pueden decir una cosa y la contraria y quedarse tan a gusto…

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  2. Ya sabes cuál es la consigna del partido socialista para sus simios votantes: “Esto no es una guerra”, “Los F-18 españoles no van a lanzar bombas: sólo llevan misiles aire-aire para derribar a los malvados pilotos de Gadafi”. Esto es una “operación” de pá, de pá del corral, y la ha autorizado la ONU y el premio Nobel de la pá, que es el negro Obama (ya sabes: el mesías)…

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