No se trata sólo de sobrevivir

Se trata de tener esperanza.

1989 y 1991 son dos años que quedarán grabados para la historia como los años decisivos en el desmembramiento del socialismo en Europa. En el primer año, el Muro de la Vergüenza o Muro de Berlín fue destruido. En el segundo, se considera como liquidada la URSS.

La invasión de los Trabis sorprendió al mundo.

La caída de la URSS sorprendió al mundo.

Pero mucha gente no entendió entonces y aún hoy sigue habiendo mucha gente que no ha entendido el significado de las palabras más repetidas de aquellos telediarios. Palabras de los protagonistas de aquellas marchas hacia la libertad: No es que se viviese mal, es que no había porvenir. No había esperanza ni ilusiones. Básicamente, palabra más, palabra menos, es lo que todos los que lucharon por su libertad y se vieron liberados de los yugos del socialismo opresor declaraban. Se podía vivir, sí. Pero era una vida de subsistencia, casi más animal que humana. Comida, techo y cama. Sin perspectivas, sin alicientes, sin aspiraciones, sin poder inspirar más o menos aire que el permitido y el exigido.

Eso es lo que ocurre hoy en España, que no hay esperanza. No se trata ya de más o menos paro, o de mejor o peor gestión. Es, sencillamente, que no hay esperanza. No hay proyecto, no hay líder y no hay ilusión. No hay nada más que una pandilla de sanguijuelas sin escrúpulos que están esquilmando la riqueza de la nación mientras entonan cantos de sirenas al pueblo para que naufrague.

Estará mal que yo lo diga: Pero me harté de avisar que esto pasaría. Y está pasando. Hace ya más de dos años largos que lo dije en ForoPolítica, y aunque ahora no quede constancia de ello, porque con todo el barrido de mensajes que hizo falta hacer se haya perdido, lo dije ya entonces y lo repetí en múltiples ocasiones. A mi conciencia y a quienes me leyeron y quieran recordarlo me remito. Dije que iba a llegar el tiempo de emigrar y ha llegado. Y dije que la nueva emigración más importante no la protagonizarían los que habían venido en los últimos años a España, porque esos ya habían hecho un esfuerzo grande en venir hasta aquí y querrían aguantar como fuera para rentar su inversión. La nueva emigración la protagonizaría gente preparada – españoles de nacimiento- que no encontraría trabajo. Y es lo que está pasando. España se empobrece. España, endeudada hasta la ceja, paga sus facturas con lo único que tiene: Mano de obra.

España hoy es un país con un presente negro y un futuro muy incierto. Ahora repiten como loros que esto no es una vuelta atrás, que no estamos en los años 60.  Pero la realidad es que si en 1968 se alcanzó la cifra más elevada rozando los 200.000 desplazados, más de 100.000 personas abandonaron España en 2009 para buscar trabajo fuera. Y lo peor, como ya se está empezando a ver, viene ahora.

También repiten como loritos que esta emigración volverá a España dentro de unos años. Igual que hice antes anticipando lo que pasaría, lo hago ahora: Nadie se llame a engaños. No todos van/vamos a volver. Ni mucho menos. No se le puede pedir a una persona que se marche del país para “arreglarlo” (que está por ver) con los que queden, y decirle que al cabo de 3 o 4 años de vida en otro país, de aprender una nueva cultura, de cotizar en otro lugar, de vivir con otra gente se coja de nuevo las maletas y otra vez al país bananero de donde se tuvo que ir. Ya veremos si la gente vuelve.

España necesita un renacer. Necesita echar a todos los parásitos que la están consumiendo, que son muchos y se encuentran en todos los niveles de la actividad pública y privada del país, necesita recuperar los valores del esfuerzo y el sacrificio. Los valores de la familia y el respeto. Los valores de la excelencia y el orgullo por el trabajo. Los valores de la creatividad y el ingenio. Los valores de la responsabilidad y el compromiso.

Un país que ha dado alguno de los más brillantes pensadores de la Historia, que ha dado artistas geniales, aventureros intrépidos, militares aguerridos, científicos notables,.. Ha sido tomado por la medianía y el caradurismo, por los menos válidos y capaces. Mientras la gente noble, que quiere prosperar y ver el fruto de su esfuerzo se ve asfixiada por sueldos miserables y perspectivas laborales muy limitadas.

España hoy es un país donde sólo monta una empresa aquel al que no le queda otra salida. Donde ser emprendedor es motivo de envidia y está mal visto. Donde querer tener es pecado laicista y donde creer en un mundo libre es motivo de excomunión socialista.

España hoy es un país sin futuro porque no tiene ni programa ni alternativas. España necesita mandar a sus respectivas casas a toda la clase política dominante. A toda.  Tal vez no todos sean pájaros de usura con ganas de esquilmar al pueblo, pero entre unos y otros han destrozado la convivencia y las posibilidades reales de que el país funcione. España no necesita las armas, pero necesita una revolución que expulse a los que han arruinado el país de las instituciones y ponga en su lugar gente nueva, con ideas frescas, ilusionantes, que estén dispuestos a hacer lo que éstos no hacen aunque sea su obligación primigenia: Rendir cuentas al pueblo.

Pero para darse cuenta de cuál es la situación española, basta ver la realidad política imperante. En estos tiempos de necesidad, de crisis de valores, institucional, económica, etc. ¿Dónde están los que aspiran a representar al pueblo? ¿Dónde están sus campañas para mover a la ciudadanía a votarlos? No están, ni se cuenta con que hagan acto de presencia. Están los de siempre. Los que ya mandan. Los demás, no existen.

Puede que dentro de 4 o 5 años, el presente de España sea menos negro que el actual. Habrá que verlo, pero puede ser. ¡Ojalá lo sea! Pero mucho me temo que su futuro seguirá siendo muy incierto.

En respuesta a Anghara: ¿Quieres ir a trabajar a Alemania?

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5 comentarios en “No se trata sólo de sobrevivir

  1. Chapó. Muchos decíamos cosas y nos tachaban de exagerados y alarmistas. Se ha demostrado que éramos realistas. Decir que ha sido el socialismo más sectario el que ha llevado a esto, es engañar. No existe tal “socialismo más sectario”. Admitir que hay un socialismo más sectario que otro es admitir que hay un socialismo menos sectario que otro. Y el socialismo es sectarismo, sumisión a la doctrina, dogmatismo que ríete iglesia católica, desprecio a las demás ideologías democráticas, apoyo a todo lo que provenga de la izquierda, incluyendo lo ilegal y cobertura de lo criminal. Nos cuesta mucho dinero a los ciudadanos para perpetuar la dependencia de otros ciudadanos. No hace progresar a la gente. Hace que se estanque. Y si a eso le añadimos una política de adoctrinamiento izquierdo-moral y a eso lo disfrazamos de progresismo, estamos rematados.

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