La ciega justicia española: De lo impropio de Camps a las propiedades de Bono

Manda tela el panorama nacional. Está todo tan revuelto y patas arriba que parece que no esté pasando por encima una manada de elefantes en estampida. Miramos para la economía, y va que da pena. Miramos  a la justicia y está que se cae a cada paso a pedazos. Miramos las corruptelas presuntas y presumidas y más de lo mismo… Y cuando miramos hacia el futuro… Giramos la vista para acabar de amargarnos.

Comparar los casos Camps y Bono puede suponer un magnífico ejercicio de análisis de la decandencia moral e intelectual de la sociedad española.

Comencemos por el caso Camps. ¿Por qué Camps no guardó sus facturas o por qué tuvo que aceptar el regalo de 3 trajes es que no le daba el sueldo para pagárselos de su propio bolsillo? ¿Por qué 3 trajes acaban llevando a alguien al Tribunal Supremo y el estatuto catalán necesita 3 años para que se inicie otro borrador? ¿Por qué Rajoy se obstina en defender a Camps digan lo que digan los tribunales?

Piensen por un instante en que a ustedes les ofrecieran 3 trajes sin que tuvieran que desembolsar dinero por ello. ¿Qué estarían dispuestos a dar a cambio? Yo, desde luego, no creo que nada más allá de las gracias; pero ustedes son libres de dejar volar su imaginación y decidir cuánto valoran no un traje, sino tres.

En el otro lado de la comparación tenemos el caso Bono. Un sujeto que pone pisos millonarios a su hijo, posee hípicas, pone a nombre de su hija pequeña locales en centros comerciales que no venden los locales sino que sólo los alquilan, o al que le hacen obras que les pagan los que se las hacen. Cosas que pasan…

Y… ¿Qué pasa con Bono? Pues pasa que no sólo no es llevado al Tribunal Supremo, sino que sus compañeros de filas e incluso el mismísimo fiscal general del Estado lo defienden y salen al paso porque él es un chico excelente.

Que bueno, que vale, que sí, que hoygan yo… Que puede ser que Bono no haya hecho nada malo, pero… ¿De verdad hay quien crea que la labor de un fiscal es hacer de defensor?

Pero esta es la justicia que tenemos en España. La misma que condena a una víctima a indemnizar a la familia del delicuente con 300.000 euros. La justicia, la justicia… ¡Tela la justicia!

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3 comentarios en “La ciega justicia española: De lo impropio de Camps a las propiedades de Bono

  1. la justicia española es penosa en comparacion con la de otros paises, por favor….. que tenemos un pais que es el centro de mafias extranjeras para hacer sus trapicheos, venga aparte no justifico lo de camps si no que me parece muy injusto que una persona que solo consigue tres trajes, que por cierto, si que he visto que gente hagan regalos caros sin motivos, se le saque en television como una “malisima” persona y depsues tenemos ahi al sinverguenza de Bono, que como aqui s eha expuesto ha hecho cosas peores y ni si quiera hemos oido hablar de eso en television, ya que por desgracia esta comprada por el gobierno y no da ninguna informacion objetiva

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  2. No he justificado (o al menos no lo he pretendido) lo de Camps sino que he puesto el hecho en su justo sitio. Uno está enjuiciado por 3 trajes y al otro se le absuelve ante la opinión pública, quitándole toda importancia, por millones.

    Un saludo.

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  3. ¿Justificamos lo de Camps en base a lo de Bono? Yo creo que no deberíamos, porque justificando lo de Camps, acabaríamos también justificando golferías como la de Bono.

    Por cierto, ¿pensar que un tipo nos regala 3 trajes por nuestra cara bonita? ¿A usted le ha pasado eso? ¿Tiene algún conocido a quien le haya ocurrido? A mí no me consta, la verdad. Lo cual parece indicar que no es un uso social habitual ese de ir regalando trajes. A lo que cabe añadir que no sería lo mismo que alguien me regale a mí 3 trajes que se los regale al Presidente de un Gobierno, ¿no cree? De hecho, lo segundo encajaría en un delito tipificado en el Código Penal y lo primero no.

    Vale que tal vez el delito en cuestión sea una tontería enorme y la ley no debería contemplarlo como tal, pero resulta que lo contempla. Y cabe recordar que, sobre todo si se es cargo público, no sólo hay que ser honrado, sino parecerlo.

    Un saludo.

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