La política no puede ser sólo 2.0.

Hoy por la manaña, me despertaba, dejaba un post larguísimo sobre los liberticidas y me iba a leer a Enrique Dans. A renglón seguido me eché a soñar con el futuro que nos puede proporcionar Internet. Ains… ¡Qué miedo y qué hermoso al mismo tiempo!

Las TIC generan posibilidades inmensas de movilización social, pero creo que en este sentido las e-tools son a la vez oportunidad y amenaza.

Por una parte son una oportunidad sin paragón para difundir una convocatoria, una reivindicación, un manifiesto o lo que se quiera; con lo cual, en este sentido, son sin duda grandes altavoces y dan un poder mayor que el que cualquier hombre tuviera en otras épocas. Pero, por la otra, inmersos en la e-life se corre el riesgo de perder de vista la necesidad de una interactuación real con el sistema y pensar que basta con expresar una idea para que se convierta en realidad. Y no es así.

Y, en este sentido, es donde yo quiero protestar por la reivindicación de una 2.0 insuficiente, en los tiempos donde necesitamos implantar más que nunca una verdadera revolución comunicacional. No estoy hablando del 3.0. sino de algo que va mucho más allá de una comunicación full duplex, político-ciudadano. Algo más parecido a una sociedad con capacidad de comunicación y decisión p2p global.

El 2.0 fue sólo el comienzo de la auténtica conversación global, pero sólo eso,  un comienzo. Y tratándose de política, en definitiva, de las decisiones que nos afectan a todos, no podemos ni debemos esperar que la conversación sea suficiente. Hace falta la interactuación plena con el sistema. Lo que incluye la capacidad de decidir.

Conviene no olvidar que al final del #manifiesto o de cualquier otro movimiento que haya surgido en Internet hace falta concretar las reivindicaciones en hechos. Estar dispuestos a ir a los tribunales a denunciar, o a cambiar el sentido del voto, o a no comprar esos artículos para los que se pide el boicot, etc.

Así que, me alegro mucho de la ola de euforia que recorre Internet estos días después de la aparente (digo aparente, que yo no fío NADA) rectificación del gobierno, pero quisiera recordar que el activismo no se nutre sólo de opiniones sino (y principalmente) de hechos. Porque mientras la gente se contente con protestar, siempre dependerá de alguien que la represente para hacer valer sus opiniones. Y ya se sabe, que “el ojo del amo engorda al caballo”, y el ojo del representante puede que también engorde al caballo, pero no necesariamente el del amo.

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