No es personal, Floriano, sólo negocios.

Uno lee la prensa y se queda atónito. Relee las noticias con la esperanza de esclarecer el asunto, de pensar que es una pesadilla tonta o algo parecido; pero no. Está en todos los medios, en todos los blogs. El ministro cuota del interior – cuota paritaria y cuota socialista del antiguo régimen felipista – ha espetado a un diputado de la oposición: «Escucho todo lo que dices, veo todo lo que haces».

Esto (de ser cierto), después de enterarse uno del SITEL ese, que viene a ser una versión en cañí de algún éxito de Hollywood tipo “espía como quieras”– herramienta del régimen zapatista para escuchar a todo ciudadano que respire más fuerte de lo que el iluminado nihilista de Moncloa y su banda (los de “el barco de Chanquete, nos lo secuestrarán”, “por el mar corren los faisanes”, y “antipatriota el que diga que viene el lobo” entre otros éxitos) desea, le pone los pelos de punta al más pintado.

En modo alguno quiero levantar contra nadie acusaciones. Y menos acusaciones infundadas. Menos todavía. Pero no creo que nadie pueda negarme que todo esto recuerda de forma manifiesta a un guión de película de mafiosos (perfectamente podría ser El Padrino).

Yo no entraré en dilucidar si lo que dicen unos u otros es cierto, porque no estaba allí y sería esfuerzo en vano; pero repasen conmigo los hechos, reléanse las informaciones y díganme si no les recuerda al clásico guión de película de mafiosos.

Primero (supuestamente) se produce la amenaza: «Escucho todo lo que dices, veo todo lo que haces». Y se produce ante testigos. ¿A  que les recuerda a aquel momento en el que Clemenza le explica a Michael que puede disparar impunentemente a quien quiera siempre que no salga corriendo?

Luego vienen las explicaciones del ministro: Yo me refería a… Con lo cual no niega sus palabras, sólo las reinterpreta, las contextualiza según su versión de los hechos… Que es como la típica escena en que el mafioso de turno le dice al juez que en modo alguno pasó nada grave. Estábamos hablando, quizás tuvimos alguna diferencia, pero ¿quién no la tiene?

Y el broche de oro lo pone José Bono – otro de la banda del de Moncloa, el del famoso éxito “mami, en la mani me pegan“- quien acude al rescate de su amigo en problemas… La explicación: No salí a rescatar a nadie, íbamos a tomar un café, que suena a aquello de “Yo pasaba por allí” o  “somo dos amigos que no hacemos daño a nadie, ¿es que no se puede estar en la calle paseando?”.

Lo único que se echa en falta en esta historia es el  “no es personal, Floriano, sólo negocios“. Es el único ingrediente que falta. Los demás están todos. Y se echa en falta, definitivamente; porque hubiera resultado un guión absolutamente rotundo para esta parte de la película…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s