Patxi al PNV: El país no es suyo, si no gobiernan no pasa nada.

Los nacionalistas andan descompuestos y a Pachi López le falta arrojo. Así va España.

Los nacionalistas más que descompuestos están en plena diarrea verbal. Todo lo que no sea que el PNV sea la religión de las Vascongadas, les produce dolor de barriga y fiebres tifoideas o de cualquier otro tipo. Están rabiosos, y se les nota. Y, todo sea dicho de paso, yo me alegro. Pero no haríamos mal en olvidar que el PNV ha sido la fuerza más votada y, aunque aquí todo el mundo hace los pactos que sean y se saltan ese detalle a la torera, eso quiere decir algo, y quiere decir que según la ideología la proporción de vascos más amplia está con el PNV.

Por su parte, Pachi ha querido dar un golpe en la mesa y presumir de ser la reinona del baile; pero nada más, porque si realmente quisiera ser el presidente vasco del cambio no eran necesarios ni el manotazo en la mesa ni los días de suspense. Tan sólo una llamada y el incondicional apoyo de Basagoiti bastaría para hacerle un hueco en los libros de historia. Pero la llamada, si es que se ha producido, no ha satisfecho el ego de Pachi López, que necesitaba sentirse importante ladrando un poco contra los nacionalistas.

Hacia donde va el País Vasco es hacia una de las etapas más oscuras de toda la democracia. Lo que ha comenzado siendo una promesa de luz en medio de la negrura nacionalista-independentista, con la desaparición de ETA y de sus votos de las instituciones y, por tanto, tan sólo teniendo cabida los demócratas; va camino de convertirse, por el ejercicio de vanidad de un Pachi López más nadie que nunca, en una etapa de inestabilidad política, institucional y social. No hay que olvidar los 30 escaños del PNV, que se pueden puntear por arte de un pacto de constitucionalistas, pero que no se pueden ignorar y mucho menos pretender doblegar. Porque, ¿acaso mejoraría mucho la situación en las Vascongadas si ahora pasásemos a violar el principio de representatividad institucional básico de cualquier democracia? Porque ya me dirán si ahora sería de recibo un presidente socialista y una vicepresidencia nacionalista con el resultado actual…

Pachi López debería decidirse de dejar su estrechez de miras y sus remilgos a un lado, y convertirse realmente en un presidente de cambios y oportunidades en las Vascongadas. Debería llamar a Basagoiti, ofrecerle la vicepresidencia y gobernar conjuntamente. Sin remilgos ni titubeos. Pero me temo que no lo hará. Quiere gobernar en solitario, como si esos 30 escaños del PNV fueran despreciables y se pudiera. Porque en el fondo él , me temo y ojalá me equivoque, es otro político mesiánico que cree que puede hacer algo no demasiado distinto de lo que ha intentado el PNV durante estas décadas, pero mejor hecho.

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