Por eso Venezuela está tan mal.

Con frecuencia hay quien articula algún argumento del tipo de “el imperialismo occidental” o similar para explicar porqué los países sudamericanos no acaban de tener sociedades estables y economías desarrolladas equiparables a Europa, Estados Unidos u otros países occidentales.

No es verdad. Por supuesto que Sudamérica fue conquistada por españoles y portugueses, ¡pero fue hace 500 años! Y sí, es cierto que fueron colonias durante demasiado tiempo, pero no tiene sentido apelar a ello un siglo después.

Lo que hace que estas naciones sean pobres, que sus ciudadanos emigren desesperados a otros países más prósperos es que votan a sujetos como Hugo Chavez. Un señor que nunca debería haber ganado.

Claro. Me dirán que en España gobierna Rodríguez Zapatero. Es cierto, tampoco debería haber ganado nunca; porque es un incompetente y porque no le duele en prendas engañar al pueblo con algo tan serio como la recesión, depresión sin fondo, que estamos viviendo. con tal de ganar unas elecciones. Y porque se congratula en dividir al pueblo, en enfrentarlo y en destruir lo construido en el pasado con la Ley de la Memoria Histórica, que liquida el espíritu de convivencia de la transición; o asignaturas como Educación para la Ciudadanía, que erosionan aún más el ya maltrecho sistema educativo público y encima sirve para adoctrinar a los menores. Pero aún así, hay que salvar distancias.

Y, precisamente, esa división del pueblo, ese destruir lo construido es la pandemia más grave que asola a Sudamérica. Vean si no, lo que ha pasado en Venezuela:

En el referéndum participaron un 67,05% de los venezolanos habilitados para votar. Un 54,36% (6.003.594 votos) dijeron ‘Sí’ a la reelección de Chávez y un 45,63% (5.040.082 sufragios) votó en contra de la enmienda.

El Mundo.Es

Es decir, algo que es de todos como la Constitución, o que debería serlo, se puede modificar con una victoria del 54% de los votos sobre el 45%. Eso no es una victoria, es una fractura social. Por eso en España tenemos leyes que impiden que determinadas cosas se modifiquen con márgenes tan escasos. ¿Que como contrapartida a veces presenta sus desventajas? Pues sí, claro. Pero una sociedad moderna, que aspire a ser próspera, no puede permitirse cambiar elementos tan básicos de su marco de convivencia como es – o debería ser -la constitución del país por un margen tan escaso, porque así es imposible crear un bienestar social. Así se margina a la mitad de la población, se crea malestar y en vez de integrar a todo el pueblo en un mismo proyecto común se rechazan los valores y la forma de sentir de una amplísima parte de éste, tan sólo con el afán de ganar. Así, es imposible. No hay país que resista estos vaivenes sin romperse antes o después.

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