La Entrevista de Aguirre en El Mundo

Hoy, por fin, he podido hacerme con una copia de la celebérrima entrevista de Esperanza Aguirre publicada este fin de semana en El Mundo. No diré que comparto el 100% de lo dicho por la presidenta madrileña, porque no es verdad, y no hace falta ser un gran analista político para encontrar muchos dardos en la entrevista que van directos a la diana de Génova, pero hay varios puntos que me gustaría destacar y que merecen una serena reflexión.

1º El viaje al centro.

Dice Esperanza Aguirre:

“Es sorprendente que la nueva dirección del partido pretenda volver al centro sin explicar por qué la anterior dirección, que estaba dirigida por Rajoy, se alejó del centro. Si hay que volver será porque nos hemos alejado. ¿Quién, cómo y por qué dijo que nos alejáramos? ¿Quién es el responsable último de que lo hayamos hecho?”

Se puede discrepar en que lo diga o en el momento en que lo dice. Se puede discrepar en muchas cosas, pero lo dicho es de puro sentido común. Si alguien tiene algo que revatirle a esta afirmación que lo señale. Yo estaré encantado de tomar en cuenta cualquier argumento en sentido contrario.

Y la entrevista continúa ahondando en el asunto:

P.– ¿Es Rajoy el responsable de que el PP se haya ido del centro?
R.–No. Yo sólo digo que hay contradicciones. Por ejemplo, decimos que pretendemos recuperar el espíritu de centro que nos dio la victoria en el 96 y en el 2000. Entonces, el partido lo dirigía Aznar y al mismo tiempo se pretende de alguna manera anatemizar y arrinconar el pensamiento de Aznar. Éstas son contradicciones que podían sumirnos en algún tipo de desconcierto, que llena de entusiasmo a nuestros adversarios y a nosotros nos paraliza.

Una vez más, la respuesta de Esperanza no deja de contener una verdad de fondo irrevatible. Si queremos recuperar el centro, si queremos viajar al centro, si queremos poder pactar como, según parece ser la justificación, hizo Aznar, entonces ¿por qué tanto insistir en que Aznar rima con no estar?

2º El discurso de Aznar.

P.– ¿Qué le pareció el discurso de Aznar? Admita que sus formas negando el saludo a algunos dejaron mucho que desear…
R.– Los saludos no forman parte del discurso. El discurso fue extraordinario, para mí 10 sobre 10, excelente. De hecho, ninguno de los que critican ahora a Aznar, y que por cierto le deben todo a él, ha dicho con qué punto del discurso de Aznar no estaba de acuerdo. Yo personalmente suscribo al 100% lo que dijo, y lamento que haya algunos dirigentes que, debiéndole a Aznar todo, digan ahora que es «un hijo de puta». Allá ellos. Eso demuestra su calidad humana.

Parece que el titular buscado es lo de que algunos dicen que Aznar es un hijo de puta. A mí esa parte no me interesa. No creo que Aznar sea ningún hijo de puta, y si alguien lo dijera (y más alguien del PP) pasaría a pensar inmediatamente que el hijo de puta bien pudiera serlo él, y en todo caso, tampoco tengo muchas dudas sobre si procede soltar la piedra de ese modo.

Pero la parte importante para mí es la primera de la respuesta: “Suscribo al 100% lo que dijo”. Y yo también. De hecho, tal como añade Esperanza Aguirre en la entrevista, no creo que realmente haya nadie que haya votado al PP en estos años que no lo suscriba. Y si lo hay, pues lo hay; pero yo lo suscribo. 100%.

Y suscribo también esta otra parte:

P.– Perdóneme, pero muchos piensan que el aznarismo ha muerto y que ha nacido el marianismo. ¿Son modelos contrapuestos?
R.– Son modelos diferentes, porque las personas son diferentes. Aznar ha decidido dejar la política y el presidente del partido es Mariano Rajoy, a quien en su momento propuso Aznar y hoy lo ha elegido el congreso. Todos debemos lealtad a Rajoy, porque es el presidente que acaba de ser elegido por la inmensa mayoría de los compromisarios. Pero no tenemos por qué avergonzarnos de los ocho años de gobierno de Aznar, al contrario. No son cosas contrapuestas.

Y lo que he marcado en negrita lo suscribo íntegramente sin matiz alguno. Además, es que no podrían ser contrapuestas ni aun queriendo.

¿O es que alguien se imagina a Mariano Rajoy posicionándose en contra de las privatizaciones que sanearon el sector público empresarial? ¿U oponiéndose a pactar con CIU o el PNV como hizo Aznar en el 96? ¿Se lo imaginan diciendo que durante los años de Aznar “España iba mal”? ¿Renegará Rajoy de la gestión del Prestige o de la Guerra de Irak? ¿Acaso podría? ¿No fue él el cabeza visible de la gestión del Prestige? ¿Renunció a su acta de diputado por la Guerra de Irak?

Querer renegar de Aznar es un error de bulto, de principiante, de parvulario, y aunque con la buena fe que me caracteriza no creo que realmente es lo que esté pasando en el Partido – aunque Esperanza Aguirre parece tener claro que sí es lo que está pasando-, sí es cierto que a tenor de algunas declaraciones se puede estar dando esta impresión desde fuera.

De Aznar no hay que renegar. Si es que ni aún pudiendo ser conveniente, que no lo es, sería necesario. El ya no se presenta a ningun cargo electo. No está en la política activa como lo estuvo antaño. El “marianismo” no tiene que lidiar contra el “aznarismo”. No hay unas primarias abiertas en ninguna parte. Todo lo contrario. El “marianismo” tiene que ser la continuación del legado de Aznar. Y a mucha honra, teniendo en cuenta que Aznar ha sido el mejor presidente que ha tenido España. Y más teniendo en cuenta, que Rajoy se crió políticamente a nivel nacional bajo la tutela de Aznar.

Una continuación que, por otra parte, por supuesto, no puede quedarse estancada en el pasado. Sería un error. El pasado debe de pertenecer a los libros de historia. A los partidos políticos les está encomendado el presente y el futuro. Una continuación que debe de aspirar a mejorar todos aquellos aspectos que puedan ser mejorables; pero no a avergonzarse de su pasado. A mí jamás se me ha pasado por la cabeza avergonzarme del pasado de mi partido; y el fundador del mismo fue Ministro de la dictadura. ¿Y? La historia de España es la que es, y como no puede ser de otro modo, la de los españoles, pues también. ¿Cómo podría ser entonces que ahora tuviera que renegar de Aznar, festejar que Aznar ya no esté o algo así mientras en cambio la figura de Manuel Fraga fuese intocable? ¿Cómo es esto? ¿Qué absurdo es este?

Uno de los valores que me enseñaron de pequeño es el respeto a los mayores. Haciendo un sencillísimo ejercicio de extrapolación, los mayores no son sólo las personas de más edad, sino también de más experiencia.

Siempre he defendido, frente al “progresismo” más demagogo y populista que parece que cada vez que toma una decisión quiere cambiar la sociedad de arriba a abajo, como si desconociese la existencia del arraigo cultural de las personas que forman las sociedades, que todo proyecto político debe basarse en una construcción por adición, por evolución, no por fragmentación o ruptura con el pasado, o con las generaciones anteriores.

Yo no creo, como parece claro que sí cree Esperanza Aguirre, que el Partido Popular quiera romper con o renegar de Aznar, pero sí creo que algunas palabras de las últimas semanas han sido muy desafortunadas en este sentido, porque efectivamente pueden trasladar esa sensación. Y eso es un error manifiesto, ya lo dije en otro post anteriormente. De hecho, hacerlo así es fragmentar el partido, no aunarlo. Y es algo que por dignidad, memoria y justicia, no se puede hacer. Y desde luego, si alguien dentro del Partido Popular tuviese la legitimidad moral de poder hacer un proyecto político alejándose de Aznar (cosa que dudo y mucho), no sería Mariano Rajoy, quien fue ministro con Aznar, director de campaña de Aznar y elegido por el propio Aznar.

Hay unos adversarios a los que derrotar en las urnas, y es el PSOE a nivel nacional; y a los partidos nacionalistas e independistas en sus respectivas demarcaciones. Unos adversarios políticos que bien merecen toda nuestra atención y nuestro empeño porque sin solucionar ni uno solo de los problemas de los españoles, y en cambio creando unos cuantos nuevos, consiguen ganar elecciones y consiguen hacer valer sus argumentos. Argumentos de los que estoy convencido que son peores que los nuestros.

Es la hora de mirar hacia adelante, de construir y no destruir, de cerrar las cicatrices que la irresponsabilidad demagógica de algunos ha abierto en la sociedad española; y para eso necesitamos trabajar codo con codo, remando en la misma dirección. Para eso es necesario un proyecto donde quepamos todos y nos ilusione a todos; y, desde luego, no se ilusiona a la gente pidiéndole que reniegue de aquello en lo que ha creído y ha defendido durante 15 años de su vida. Difícilmente se ilusiona a nadie así.

Me gusta Cospedal, y me gusta Soraya. Me gusta Rajoy cuando dice que el gobierno de Zapatero no tiene capacidad de reacción ante la crisis económica. ¿Lo está haciendo bien Rajoy? Lo está haciendo bien; pero puede hacerlo mejor (y los votantes del PP debemos de exigirle que lo haga mejor). Podemos hacerlo mejor. Hagámoslo mejor.

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